miércoles, 12 de mayo de 2010

San Pancracio: Historia y Devoción

Historia

Pancracio nació en la entonces ciudad turca de Frigia probablemente en el año 286, de padres nobles y que no tenían como religión el cristianismo. A los siete años de edad quedó huérfano. Queda al cuidado de un tío paterno, Dionisio, quien administró y acrecentó el patrimonio del niño y cuidó su educación. A sus diez años, junto a su tío Dionisio se trasladó a Roma. Estamos en los finales del siglo III y es emperador Diocleciano, quien decretó la décima y última persecución general contra el Cristianismo. A muy temprana edad, Pancracio quedó fascinado por la fe de muchos cristianos que estaban dispuestos a dar su propia vida por Jesucristo. Algunas fuentes señalan que Dionisio y Pancracio tuvieron a su servicio un criado cristiano. Y que a través de dicho criado es que tanto tío como sobrino se interesan por la fe cristiana. El criado les facilita el contacto con el Pontífice y termina siendo el Papa Marcelino quien catequiza y bautiza a Pancracio.


Pancracio, como ofrenda, se dedicó a la repartición de todos sus bienes, rentas y riquezas, en favor de los pobres y de la comunidad cristiana. Al poco tiempo fue denunciado al emperador, quien en su tiempo fue amigo del padre de Pancracio. Diocleciano dispuso su detención. No habiendo logrado persuadir ni apartar a Pancracio de la adoración de Jesucristo, ordenó que se le decapitase. Fue conducido a la Vía Aurelia un 12 de mayo del 305 -a sus 14 años de edad- para darle la pena capital. Cuenta la historia que llegado al punto preciso del sacrificio, se arrodilló y levantó los ojos y las manos al cielo, dando gracias al Señor porque había llegado el ansiado momento. Después le mandaron inclinar la cabeza, y el hacha del verdugo, la separó del cuerpo. Una señora, llamada Octavila y otros cristianos se hicieron cargo del cuerpo del joven mártir y le dieron sepultura en un cementerio muy cerca del lugar del martirio.


Devoción

El culto a San Pancracio fue ya importante desde el mismo día de su martirio, muchos devotos fueron a venerar su tumba que se convirtió en un auténtico santuario de peregrinación de personas venidas no sólo de la ciudad sino también de todo el país. Esto motivó que el Papa Simaco mandara alzar una basílica a principios del siglo VI. Más tarde, otro pontífice, Honorio I construyó entre los años 625 al 638 una nueva iglesia en su honor ya que la anterior amenazaba ruina. A su vez, la devoción a San Pancracio continuó propagándose por Occidente e incluso en Oriente, en buena parte gracias a la narración de su pasión que fue redactada antes del siglo IX. A esto contribuyó la pronta edad de su martirio y los milagros que le fueron atribuidos por su intercesión.


Aunque el patrón de los trabajadores sea San José, San Pancracio es también otro de los santos a quien mucha gente recurre para encontrar trabajo. También se le invoca para obtener buena salud. Como la pasión del martirio nos cuenta que fue decapitado, hay también quien le reza para combatir la migraña. Otra de sus virtudes es la de proteger contra el perjurio y el falso testimonio. Cabe destacar que los tejedores y todo el arte del ramo textil de Barcelona adoptaron a mediados del siglo XIX a San Pancracio como patrón. En el día de su onomástica celebraban una gran fiesta. Este patronazgo cayó en desuso a finales del mismo siglo y hoy por hoy, los tejedores ya no le veneran.